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El dolor persistente o crónico en Odontología-Estomatología y su tratamiento


En el área craneofacial se pueden presentar dolores agudos (como un dolor dental) que pueden ser rápidamente solucionados con procedimientos odontológicos (como el tratamiento de conductos o endodoncia).

El dolor agudo es un síntoma que el cuerpo de una persona manifiesta como señal de alarma ante,por ejemplo, una infección localizada. No tienen una duración superior a dos o tres semanas y luego de ello la persona recupera su tranquilidad si recibió el tratamiento apropiado. Así, por ejemplo, se presentan a consulta personas con dolores agudos asociados a una infección de una glándula salivar. O con un dolor agudo en las articulaciones de la mandíbula.


Además, hay dolores agudos relacionados con un trauma o golpe en la cara, el maxilar, la mandíbula o los dientes. Que requieren atención inmediata en un servicio de urgencias odontológico o médico.

Pero cuando el dolor persiste por más de dos meses, la persona no tiene ya un síntoma, sino una enfermedad: un dolor crónico. Ësta enfermedad afecta no sólo la boca y los maxilares sino que produce efectos psicológicos (ansiedad, depresión), La persona no duerme bien, el dolor no sólo la afecta sino que toda la familia y la sociedad sufren. El dolor crónico produce sufrimiento, por lo que se puede decir que afecta el alma.


Los dolores persistentes no responden a los tratamientos que usualmente son muy eficaces para los dolores agudos como el uso de analgésicos, anti-inflamatorios y medicamentos similares. Incluso algunos de ellos no responden a tratamiento con morfina.


Se presentan personas con dolores persistentes relacionados, por ejemplo, con un tratamiento de conductos,  bien realizado, o luego de una cirugía bucal o corporal,  que se conocen como dolores fantasmas o por deaferentación.


Hay personas que padecen dolores persistentes asociados con la inflamación de las fibras nerviosas que inervan la cara, los maxilares, los dientes, la mucosa de la boca, la nasal u ótica; estos dolores se conocen como neuritis.

 

Es relativamente común, y persistente,  en dolor en las articulaciones de la mandíbula de personas que por diversas razones les duele masticar, abrir la boca,es decir, la función. Estos dolores se pueden confundir con dolores dentales, del seno maxilar y de otras zonas.


Uno de los dolores más intensos que puede sufrir un ser humano, e incluso los animales, es el dolor del nervio que inerva prácticamente todos los tejidos de la cara, lo maxilares, la boca, los músculos e incluso las meninges del cerebro: es el nervio trigémino. La persona que padece una neuralgia del trigémino no puede hablar, no puede comer, no puede hablar, no puede afeitarse, no puede cepillarse el pelo, si es mujer no puede maquillarse. Cada vez que intenta hacer una de estas actividades “se diapara” un dolor como un “corrientazo eléctrico” muy intenso, con una frecuencia multiple, que dura unos segundos y luego desaparece. Esto se puede repetir muchas veces al día haciendo imposible la vida de la persona.


Además hay dolores vasculares persistentes, con íntima relación con el trigémino como la conocida como “migraña” que algunos prefieren nombrar hoy como cefalea trigémino-vascular. Hay otros dolores persistentes menos comunes.

Para su tratamiento se utilizan medicamentos, anti-neuríticos, anti-neurálgicos, ansiolíticos, sedantes, incluso para algunos de ellos se realiza cirugía. Sin embargo, a veces, esto no basta y se requiere la utilización de la medicina nombrada como complementaria/alternativa, es decir, la acupuntura, la auriculoterapia, hacer infiltraciones con anestésicos locales, láser frío (de Arseniuro de Gallium) y otros tipos de información como la luz, el color y el sonido. Sin embargo, la clave del tratamiento y lo más importante, no es qué se receta o qué se hace, sino quien lo hace y como se relaciona con la persona que sufre.


Raúl Jiménez Gómez. Odontólogo, M.M.Sc




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